Por: Hugo Martínez/MetroNoticias
Matamoros, Tam.-
Además del dolor de perder a su hija de 8 años, ahora enfrenta la grave acusación de que fue ella quien mató a su pequeña, supuestamente asfixiándola con el agua de la taza del baño, aunque ella clama inocencia y su esposo, la suegra y vecinos, abogan por ella y aseguran que es inocente por lo que con pancartas y plantones exigen su liberación ya que aseguran es una injusticia.
Cuando los hechos en que muriera la niña de segundo año de primaría, ocurridos la madrugada del lunes se encontraba presente suegra Fausta Grijalba Ríos, de 67 años, abuela de la menor y asegura la testigo de calidad que su nuera Araceli Mar Sierra, de 36 años de edad, quien labora en la maquiladora Vidrios y Decorados, lo único que hizo fue prestarle ayuda a la niña.
“Ella es inocente, yo estaba ahí, no se porque le inventan eso, no se que pretenden que buscan“ aseguro Fausta Grijalba.
Los hechos se registraron la madrugada del Lunes en la colonia las Culturas, por lo que hoy fue trasladada al Centro de Ejecución de Sanciones del ejido Santa Adelaida de acuerdo al oficio 1563/2009, derivado de la averiguación previa penal 590/2009 que integró la Fiscalía Octava que dirige Ramón Fonseca.
Anoche cerca de 60 personas entre vecinos, familiares y amigos, además de maestros acudieron a darle apoyo a Araceli Mar y exigen se le libere ya que es una injusticia la que vienen cometiendo con ella, por lo que aseguran que acudirán hasta con el gobernador si es posible.
La pequeñita de 8 años, estudiaba en el segundo grado de la escuela llamada “Nueva creación“, de la colonia Las Culturas turno vespertino.
Supuestamente la ahogó en la taza del baño, ya que traía el cabello mojado y los calcetines llenos de agua.
Araceli Mar manifiesta que el domingo acudieron a un evento familiar de donde regresaron a las once de la noche a su domicilio y al llegar la menor le pidió un poco de agua para irse a dormir y a eso de la una de la mañana con 50 minutos se despertó para ir al baño, dándose cuenta qué hora era ya que oprimió la luz de su celular, observando que la niña tenía dificultad para respirar, por lo que le preguntó que si tenía ganas de vomitar y la llevó al baño y la inclinó en el sanitario, pero no pudo vomitar.
Dijo que su suegra llegó hasta el cuarto de baño con una taza de agua y le dieron de beber, pero la niña empezó a realizar desesperados esfuerzos y a realizar bruscos movimientos con sus manos porque no podía respirar, optando la mujer por cargarla y la llevó hasta la sala, donde la dejó en brazos de su abuela y ella fue por ayuda, trasladándola a la sala de urgencias de la clínica del IMSS de la calle Sexta y Mina, donde la dictaminaron sin vida.
Mientras que Fausta Grijalba Ríos, de 65 años de edad, con domicilio en calle Río Pánuco, número 307, de la colonia Emilio Portes Gil, de la ciudad de Tampico, dijo que su nuera, su nieta y ella se encontraban acostadas en la misma cama, ya que su hijo, el padre de la niña, Rafael Cárdenas Grijalba, se encontraba trabajando en los Estados Unidos.
Refiere que ella se percató que su nieta no podía respirar y al regresar su nuera del baño también se dio cuenta y la llevó al baño y ella fue por una taza con agua para darle, pero se tardó en levantarse y en acudir a la cocina por su misma edad.
Cuando llegó al lado de ellas la niña se ponía cada vez más mal, por lo que se puso muy nerviosa y no supo si bebió agua la niña o no.
Su nuera se fue por ayuda y ella le sobó el abdomen con hierbabuena el cuerpo hasta que llegó su nuera y la llevaron al sanatorio, donde la declararon muerta.
Pero ahora la acusan de matar a su propia hija, sin darle ninguna oportunidad de defenderse, ya que no la dejaron platicar con ella ni traía abogado según dijo su cuñada Cristina Grijalba.
Rafael Cárdenas, padre de la niña y esposo de la detenida, ya contrató una abogada y solicitó una nueva autopsia de un médico externo que él mismo contrató, ya que le cree a su esposa y asegura que ella es inocente, pues no había motivos para que la matara y menos estando su madre ahí presente.
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